Creo que era alrededor de 2001 o 2002, con menos de 5 años de haberme graduado de la Lic. en Marketing del Tec de Monterrey Campus Monterrey y el marketing tradicional en medios masivos estaba en su auge, en esa época iniciaban dos nuevas modalidades de “marketear” productos y servicios: el tele-marketing y el email-marketing donde básicamente, sin tu consentimiento, te llegaban llamadas o correos electrónicos para ofrecerte algo.
Como muchos otros consumidores, mi enojo y molestia al recibir estos mensajes no solicitados era tan grande que lo que hacíamos en esos años era: cambiar tu número telefónico o cambiar tu correo electrónico (creo que yo lo cambié 4 veces hasta el actual). Fue tanto el impacto que, por eso actualmente, tanto las compañías celulares, como todos los carriers de e-mail, hicieron ajustes, y ya existen las bandejas de spam y los identificadores de llamadas como telemarketing, bancos, fraude, etc…
Fue en esos años que descubrí un extraordinario libro “Permision Marketing” de Seth Godin (Ed. Simon & Schuster, 1999), que habla sobre como la atención del prospecto es un recurso limitado y querer obtenerla “por la fuerza” no es sostenible ni efectivo. Dos conceptos que desde ese momento se me quedaron grabados fueron los siguiente:
- Lo importante que es convertir a extraños en amigos y amigos en clientes.
- Permission Marketing es como una cita. Si todo va bien en la primera, puedes pedir una segunda, y si se aporta algo valioso, se puede convertir en una relación, pero a la primera interrupción se acaba todo.
El punto al que quiero llegar con esto es que, para mí, es increíble que más de 25 años después de que Seth escribió el libro, muchísimas compañías y responsables de Marketing siguen cometiendo exactamente los mismos errores de los que habla el libro. Si bien la tecnología ha cambiado con la profesionalización del marketing en redes sociales y buscadores, aunado a como se han potenciado los CRMs (Customer Relationship Managers), se sigue cometiendo el error de pensar que el contacto en frío es una estrategia viable, con la esperanza de “alguno caerá”.
¿Quién no ha recibido e-mails, mensajes de texto, whatts apps, llamadas, etc…sin el “permiso” de nosotros, el consumidor? Inclusive en redes sociales para profesionistas como Linkedin, la cantidad de mensajes que recibo a mi inbox ofreciendo servicios es grande, sin solicitud previa de ser parte de mi red, y aún más, sin siquiera revisar mi perfil para ver a que me dedico y potencialmente que pudiera necesitar. Seguro les pasa a Ustedes.
Ojalá que pronto, las empresas y profesionales del marketing, entiendan que en la actualidad y aún con el avance tecnológico, los planteamientos que hacía Seth Godin desde el ´99 siguen vigentes, inclusive me atrevería a decir que más que antes. Ojalá dedicaran tiempo a optimizar sus páginas web, sus landing pages, y su contenido digital para en serio atrapar nuestra atención, convencernos de compartir nuestra información y entonces sí, iniciar a entablar una relación comercial.

