Como responsables de una organización o departamento, sin importar el tamaño, parte importante de nuestro tiempo lo invertimos en tomar decisiones de muchos tipos, algunas muy básicas, algunas otras muy complejas. Generalmente estas decisiones se pueden “mapear” en dos grandes dimensiones: urgencia e impacto al negocio, de tal manera que las decisiones de baja urgencia y bajo impacto son más fáciles y rápidas de tomar que aquellas de alta urgencia y alto impacto. Para dar un ejemplo un poco más aterrizado, el decidir quién será el proveedor de garrafones de agua para la organización ciertamente implica menor esfuerzo, dedicación y tiempo que el decidir la reubicación de un centro de distribución, la primera tiene baja urgencia-bajo impacto mientras que la segunda tiene una alta urgencia-alto impacto.
Una posición de liderazgo, trae por consecuencia natural la responsabilidad de tomar decisiones, muchas de estas se tienen que tomar de manera unilateral ya sea por experiencia, visión estratégica del entorno, situación presupuestal, etc… estas situaciones yo las he descrito en algún momento como la “soledad de la decisión” ya que uno asume por completo la consecuencia (cualquiera que esta sea) de la decisión tomada. Sin embargo, y en la medida que sea posible, es importante involucrar a personas clave en la toma de algunas decisiones, especialmente entre más alto sea para la organización el impacto de la decisión a tomar. Como un líder responsable, la clave es saber a quién involucrar en el proceso de toma de decisiones, en mi experiencia, todo se reduce a invitar a los “stake holders” más importantes, esto es personas cuyos procesos, reportes, áreas o departamentos se verán implicados directamente por la decisión que tomemos.
Haciendo lo anterior se logran dos cosas importantísimas:
- Se comparte la “soledad de la decisión” y se abre el camino a un dialogo sobre los pros y contras de la decisión a tomar con los “dueños” de los procesos, nos permitimos escuchar diferentes opiniones, alternativas, caminos a tomar, etc… reconozcámoslo, no por ser los responsables de una organización lo sabemos todo, en la medida en que podamos involucrar a quienes, si saben, el riesgo de la decisión se reduce.
- Posiblemente la de mayor impacto: ¡Las personas se sienten tomadas en cuenta! No hay nada más poderoso que un colaborador convencido y motivado, y no hay colaborador más motivado que aquel que siente que contribuye a la organización. Al involucrar a interesados, de manera explícita les estamos haciendo saber que valoramos la experiencia que tienen y más aún sus opiniones.
Quiero cerrar estas líneas clarificando un punto que se tocó al inicio para que no haya confusión: Mi intención no es sugerir que el líder debe involucrar a colaboradores en todas sus decisiones, eso simplemente no existe. Lo que sí quiero, es sembrar la idea de que no hay nada más que outcomes positivos si involucramos a los colaboradores clave en decisiones claves para la organización, abramos el espacio para considerar a los equipos, reduzcamos el riesgo, y minimicemos en lo posible la soledad de la decisión.

